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Dónde vamos a encontrar a otro Bolaño?


Partió como nada –creo- entremedio de tanta bandera flameando por ahí, justificando un despilfarro exacerbado en días que la austeridad le vendría bien a unos cuantos monigotes arrimados a ese carro disfrazado de victoria. Partió como nada –iba diciendo- como una manera de paralelar un sentimiento de patriotismo sin patria, de esos que creemos y queremos tanto nuestros pies que respetamos el lugar donde los plantamos, independiente de dónde sea y, mejor aún: cuándo sea.

Partió como un grito desesperado de alguien que ya no quiere seguir engañándose a sí mismo. Y algo de cierto hay entre tanto hipérbole de septiembre. Algo de verdad verdadera hay en mirar hacia el corazón del corazón y ver cómo quema esa primera letra aun encendida que depositó probablemente el escritor –autor-poeta que más admiro por estos días, por estas semanas, por estos meses de letras leídas con deleite. Algo hubo en ese conocerLO que terminó por convencerME, algo en ese primer acercamiento a Los Detectives Salvajes que gatilló un camino sin retorno, una ruta obligada a leer los libros de cuentos, las columnas, las entrevistas y todo lo que exista del gran y, por supuesto muerto antes de tiempo, Roberto Bolaño.

Algo hubo en todo esa travesía que me llevó a leerlo por primera vez en Paris, tomando el libro que fortuitamente el dueño de casa había dejado sobre la mesa, y terminarlo en Chile, que me impulsa a escribir un pequeño homenaje –el primero de muchos- al hombre que iba a escribir la novela que Borges no se atrevió y lo hizo, al humano que iba a caminar por el desierto y lo atravesó de una sola vez. Al que iba a mirar a la mujer más hermosa del mundo y vivió para contarla.

Roberto Bolaño de estar vivo tendría 57 años, no viviría en Chile puesto que le apestaba un poco el esnobismo chilensis –y a quién no- y estaría escribiendo la primera gran obra del siglo XXI –que quizás ya la escribió en su 2666. Cómo perdimos todos con la muerte de Bolaño, pienso tantas veces al día que es quizás lo único que me angustia de todo.

Quizás por cómo murió. A Bolaño le aterraba pensar que su muerte sería tan banal que ni siquiera las musas se enterarían y al final tuvo razón. Qué cómo puede morir el mejor escritor en español de los últimos 20 años esperando un hígado. Le debemos un hígado a Bolaño dijo Nicanor Parra, tantas veces, que es quizás lo único que me angustia de todo. Cómo perdimos todos con la muerte de Bolaño.

Definitivamente preferiría que estuviera vivo. Nunca lo conocí y estuvo vivo al mismo tiempo que yo ya era –o creía ser- un lector formado. Estuvimos en el mismo país en 1998 y no lo conocí ahí, ni al año siguiente tampoco, ni dos años después. Lo conocí –como la gran parte de Chile- de la manera más aberrante que se puede conocer a un escritor: confundiéndolo con otra persona.

Sí, también fui de ese montón de precarios lectores que se rió a carcajadas porque una modelo -de cuyo nombre no me acuerdo- confundió al gran escritor latinoamericano, con el gran humorista latinoamericano que de no ser por la palabra “Gómez” se llamaría exactamente igual que el escritor nacido en Chile. Me reí de la pobre pobrísima modelo, pero yo tampoco conocía al Roberto escritor. Me reí de la pobrísima, pero yo tampoco sabía quién era Roberto Bolaño y lo que es peor: no lo supe ahí, ni al año siguiente tampoco, ni dos años después y lo vine recién a conocer y a reconocer este año, un par de meses atrás.

Cómo perdimos todos con la muerte de Bolaño. Cómo, de qué manera es posible que el mundo sea mejor SIN Bolaño que CON Bolaño?

Me entristece saber que probablemente pasarán otros 500 años para que aparezca otro, porque los satélites se demoran décadas en pasar, pero un Bolaño viene cada 500 años y lo más probable es que el mundo ya ni esté para verlo. Ese mismo mundo que se demoró 45 años en verlo y que ingratamente dejó que se muriera a los 50.

No murió con duelo nacional, ni con galerías de rosas rojas, ni con fuegos artificiales explotando en sus bolsillos. Roberto Bolaño murió a los 50 años esperando un hígado.
Dónde vamos a encontrar otro Bolaño? Aunque recorra campos y ciudades. O me quede sentado en el jardín. Como un inválido. –dijo el gran Nicanor Parra de San Fabián de Alico tras la muerte de Violeta. Y yo ni siquiera asumí que estaba muriendo el que sería mi escritor favorito siete años después. En qué estaba pensando? En qué estábamos pensando todos cuando Roberto Bolaño murió esperando un hígado? Qué hacía Chile por allá por el 2003?

Lo más probable es que jugábamos todos con banderitas a hablar de patriotismo, de esa obligación a pasarlo bien que es el 18 de septiembre. Ese amor a los límites del territorio, a la bandera, ese odio tácito a los extranjeros que vienen a trabajar por un sueldo miserable. Ese amor tan patriótico a lo nuestro, pero sin amar lo nuestro. Dónde estaban los patriotas el día en que Bolaño murió esperando un hígado? Dónde estaban los que dicen amar a su país, pero no a las mujeres que hay en él, ni a los homosexuales, ni a los mapuche, ni a tantos otros que como Bolaño no entran en el amor a Chile.

Cómo paga Chile, le debemos un hígado a Bolaño… puede ser. Pero lo que es muchísimo más importante, le debemos unas horas en los colegios, unos libros suyos en bibliotecas públicas, unos suspiros al menos por todos los que ya no están y que como Bolaño y sin sentirse parte de Chile fueron más patriotas que todos los coleccionistas de lo que sea en blanco azul y rojo.

Partió como nada –dije hace un rato- y ahora termina en pocos minutos. Como un grito ya no de súplica sino de exigir: Hay que releer a Bolaño, otra vez. Y a Parra. Y a los Parra. Hay que leer a Neruda y a Mistral y a Huidobro y a Gonzalo Rojas y a Enrique Lihn… Cómo no vamos a leer a Enrique Lihn? Cómo no los vamos a leer a todos, otra vez. Si la poesía alcanza para todos. Si la televisión alcanza para todos, Parra horas y horas ahora.

Dónde vamos a encontrar a otro Bolaño? Y no vendrá, se los adelanto sin ánimo de pitonisar lo impitonisable. Conformémonos con los satélites y con los libros que ya dejó, con esos libros que empezó a escribir a los 14, con ese convencimiento de estar escribiendo lo que pocos han tenido la ilusión siquiera de escribir, con ese amor por la literatura y la lectura que sólo los más grandes han tenido, con ese amor por la poesía que lo llevó a defender a muerte a poetas marginales, que lo llevó a escribir en libros, cuadernos, mesas, boletas, artículos de escritorio y ataúdes, con esa pasión de los que se atreven a rayar vidrios, con esa voluntad de escribir y estar vivo y seguir vivo en sus libros que le publicaron RECIEN a los 48 años.

–Allá arriba o allá abajo, o donde quiera que se van los grandes si es que se van a algún lado, donde sea que no dejan que los grandes mueran, allá donde las banderas no flamean sino que las cargan los poetas hacia una lucha que todos están dispuestos a dar, ahí dónde Bolaño dijo: “En Chile todos escriben y escriben, pero nadie lee”. Ahí, en ese lugar y acá, en este: Hay que releer a Bolaño, otra vez.

Victor Bascur Anselmi

“En esta feria de vanidades, en este baile de salón entre los siúticos y los cuicos, brilla todo, menos la literatura”

“En el camino de los perros mi alma encontró a mi corazón. Destrozado, pero vivo, sucio, mal vestido y lleno de amor”

“Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”

“Persiguiendo un sueño innombrable, inclasificable, el sueño de nuestra juventud, Es decir el sueño más valiente de todos”
Es cosa de mirarlos - cuento


El que me saludó con la derecha me apretó muy fuerte y el que me saludó con la izquierda creyó saber lo que me pasaba, pero no supo. El que se sentó a la derecha se sentó cómodo, el que se sentó a la izquierda se empezó a acostumbrar a la comodidad. Los dos se pararon, uno se paró a mi derecha y me palmoteó el hombro, el otro se paró a mi izquierda y me pegó un codazo. Les dije gracias y bajé del metro, las puertas se cerraron y ellos de pie y de espaldas eran exactamente iguales.

Por Victor Bascur Anselmi
Enrique Lihn, Alejandro Jodorowsky y Roberto Bolaño

En sus cartas Bolaño entrega flechazos del sentido del humor, el sarcasmo y el don narrativo que lo harían famoso. En una misiva del 13 de septiembre de 1983 cuenta una historia sobre Alejandro Jodorowsky, amigo de Lihn. "Lo conocí en México DF en 1970 ó 71. Yo tenía 17 años y quería ser director de cine". El narrador era entonces "un joven nietzscheano y virgen, que amaba a Jim Morrison".

Sin ser invitado, se presenta un día en la casa de Jodorowsky y aunque era difícil encontrar a dos tipos más diferentes, se inicia una extraña amistad. "A partir de entonces lo acompañé a algunas partes y hablábamos, o más bien hablaba él. (...) Fue la primera persona que me dijo que yo era, ja, ja, 'un típico intelectual chileno', crítica que a mis oídos de 17 años sonó a elogio desmedido".

Pero una tarde la relación se rompió, cuando el cineasta y escritor "atacó a Neruda y defendió a Parra y yo defendí a Neruda y de paso -sin haberlo leído- ataqué a Parra". Fue una pelea absurda. "El caso es que me puse a llorar y el cabrón de Jodorowsky siguió atacándome. Por supuesto no volví nunca más". Después Bolaño leyó a Parra. Y el resto es historia.

Texto extraído de: http://poetaenriquelihn.blogspot.com/
Estación Terminal


Agitaba desesperadamente su mano diestra en señal de despedida, mientras el bus comenzaba un viaje de seis horas que para él no tenía retorno. Humillado por la miserable condición social que le había tocado vivir en aquella provinciana ciudad, el hombre juró nunca volver y emigrar hacia un futuro donde un mayor estatus económico, lo haría también una mejor persona.
Agitaba desesperadamente su mano diestra aparentando despedirse de alguien conocido pero estaba solo: nadie había ido a ese terminal a desearle buen viaje porque, en definitiva, nadie iba a extrañarlo. El hombre continuó diciendo adiós a cuanto fulano viera frente a su ventana, complacido de que todos los pasajeros hubiesen creído la mentira. Ya se sentía una mejor persona, ya prácticamente estaba en Santiago.

por Sicktor, todos los derechos reservados.
24 Horas


Te despiertas cansado. Te levantas por costumbre. Sales de casa. Corres y entras último al metro. Te aprietan, empujas, alguien te grita, discuten, llegas a tu estación y te bajas. Corres hacia tu trabajo. Entras, saludas, te sientas durante horas. Vas a almorzar y ahora estás más atrasado. Vuelves, te quedas más de lo previsto. El sol se esconde en la ventana opaca. Te duele la espalda, los pies, la cabeza. Sales tarde, cansado, tarde para comprar pan, tarde para encontrar a tu hijo despierto.
Lo besas, despierta, te mira, se alegra, te sonríe. Todo ha valido la pena.

por Sicktor
Así que quieres ser escritor? por Charles Bukowski


Si a pesar de todo
no sale de ti como una explosión
no lo hagas
al menos que salga, sin reclamarlo,
de tu corazón, tu mente, tu boca
y tus vísceras
no lo hagas
si tienes que sentarte horas
mirando fijamente el monitor
o encorvado sobre
tu máquina de escribir
buscando palabras
no lo hagas
si es por dinero
o por fama
no lo hagas
si es porque deseas
mujeres en tu cama
no lo hagas
si tienes que sentarte
y editarlo una y otra vez
no lo hagas
si pretendes escribir como alguien olvídalo
si tienes que esperar que salga como
un rugido
entonces espera pacientemente
si nunca sale de ti como un rugido
dedícate a otra cosa
si primero se lo lees a tu esposa
a tu novia o novio
a tus padres o a quién sea
no estás listo
no seas como tantos escritores
no seas como miles de personas
que se dicen escritores
no seas aburrido, fastidioso y engreído
que no te consuma el amor propio
las librerías del mundo
duermen en sus bostezos
por tipos como tú
no te incluyas allí
a no ser que salga de ti
como un cohete
a no ser que tu letargo
te arrastre a la locura
al suicidio o al asesinato
no lo hagas
a no ser que el sol que llevas dentro
te queme las entrañas
no lo hagas
cuando llegue el momento de verdad
y seas elegido
eso aparecerá por sí mismo
y así continuará
hasta que mueras o fenezca dentro de ti
no hay otro camino
nunca lo habido.
No eres especial


Me contaron que un vagabundo que se hace llamar rambo o que las personas le llaman así, no sé, tiene facebook, pero nadie se lo hizo, él lo creó, junto a su correo electrónico y una lista de amigos que ha ido creciendo sin límites en esta urbe donde todos quieren “estar locos”. Pero no lo están, amigos nos conocemos y les confieso que somos dolorosamente normales. Pero es mejor así –supongo- la rueda giró y quedamos de este lado.
Mi escena favorita en Almost famous dista mucho de ser la de la canción aburrida en el bus; es Philip Seymour Hoffman diciendole a William Miller que él lo conoce y no es cool, que el rock se murió, que llegó tarde y ellos ganaron (los otros)… que el rock se volvió marketing, gruppies, drogas y pendejos creyendo ser los reyes del mundo. Y así es, ellos ganaron o mejor dicho han ganado hasta la fecha con sus crisis económicas, sus pandemias y sus candidatos presidenciales de 65 años.
La “locura” de unos pocos no es más que otra moda que nos vendieron y tus peinados, tus tatuajes, tus ropas y accesorios las diseñó el mismo que inventó la coca cola, las zapatillas nike cocidas por niños de indonesia y los remedios que nunca sirvieron tanto como creemos. Donde crees ser diferente eres igual y donde eres igual estás loco.
La rueda giró en otro tiempo anterior a la invención de la rueda –dijo Enrique Lihn- y ellos ganaron. Te parece normal que el sueldo mínimo sean 150 mil pesos y que las zapatillas cuesten 50 mil? Te parece normal que tu peinado te demore 35 minutos y que te quejes porque existe Yingo? Te parece normal tu normalidad? No te duele lo normal que todos somos, no te duele lo locos que estamos por ser normales.
Cuando te compras la ropa que nadie tiene: eres normal
Cuando te peinas como nadie se peina eres normal
Cuando escribes como nadie escribe eres normal
Cuando tienes facebook eres normal
Cuando tienes msn eres normal
Cuando vas al cine eres normal
Cuando lees eres normal
Cuando bebes alcohol eres normal
Cuando escuchas música eres normal
Cuando lees esto eres normal
Cuando escribes esto eres normal
Cuando tomas café en starbucks eres normal
Cuando no tomas café en starbucks eres normal
Cuando estudias eres normal
Cuando no estudias eres normal
Cuando tienes un blog eres normal
Cuando eres eres normal
Cuando mueres eres normal
Cuando vives eres normal
Cuando dices “estoy loco” estás más normal que todos. El vagabundo rambo lo sabe y tú en el fondo lo sabes. You are not special. You are not a beautiful or unique snowflake. You're the same decaying organic matter as everything else –fight club-. Cuando citas no eres especial.
En el fondo del inodoro está la respuesta.

por SICKTOR
Bukowski siempre Bukowski


Roll The Dice: Factotum: Charles Bukowski

If you are going to try, go all the way.
Otherwise don’t even start.
This could mean losing girlfriends, wives,
relatives, jobs and maybe your mind.
It could mean not eating for 3 or 4 days.
It could mean freezing on the park bench.
It could mean jail.
It could mean derision.
It could mean mockery, isolation.
Isolation is the gift.
All the others are a test of your endurance,
of how much you really want to do it.
And you’ll do it.
Despite rejection and worst odds
and it will be better than anything else you can imagine.
If you’re going to try, go all the way.
There is no other feeling like that.
You will be alone with the gods.
And the nights will flame with fire.
You will ride life straight to perfect laughter,
it’s the only good fight there is.

Aquella escena en la tienda se me había quedado grabada. Aquellos puros, los trajes lujosos. Pensé en buenos solomillos, largos paseos en magníficos automóviles metiéndose por carreteras privadas que llevaban a hermosas mansiones fastuosas. Relajo. Viajes a Europa. Mujeres de primera. ¿Eran ellos mucho más inteligentes que yo? La única diferencia era el dinero, y su deseo de acumularlo.
¡Yo también tenía tal deseo! Ahorraba mis perras chicas. Pero tenía una idea. Pediría un crédito. Yo contrataría y despediría a la gente. Tendría un escritorio de caoba lleno de botellas de whisky. Tendría una mujer con pechos de la talla 40 y un culo que haría que el chico de los periódicos de la esquina se corriese en los pantalones cuando lo viera contonearse. Yo la engañaría con otras y ella lo sabría y no diría nada para poder seguir viviendo en mi casa gozando de mi fortuna. Despediría a hombres sólo por advertir una leve sombra de disgusto en sus caras. Despediría a mujeres que no se esperaban que yo las fuese a despedir.
Eso era todo lo que un hombre necesitaba: esperanza. Era la falta de esperanza lo que hundía a un hombre. Recordaba mis días en Nueva Orleans, viviendo de dos barritas de caramelo de 5 centavos al día durante semanas con tal de no trabajar y tener tiempo para escribir. Pero el morirse de hambre, desgraciadamente, no ayuda a mejorar el arte. Sólo era un impedimento. El alma de un hombre estaba radicada en su estómago. Un hombre podía escribir mucho mejor después de haberse zampado un buen solomillo de ternera y bebido medio litro de whisky de lo que jamás podría hacerlo después de haber comido una barrita de caramelo de a níquel. El mito del artista hambriento era una falacia. Una vez que te dabas cuenta de que todo era una falacia, conseguías la sabiduría y empezabas a sangrar y a arder en llamas y a romper tu ser en explosiones. Yo construiría un imperio con los cuerpos fracturados y las vidas de los hombres sin esperanza, mujeres y niños... Les impulsaría a todos ellos a lo largo de todo el camino. ¡Les enseñaría!
Últimas Noticias


Descuartizaron a 17 personas esa mañana, 5 murieron producto de la contaminación, 24 chocaron su auto y 527 fueron asaltadas. A 13 les dispararon, 15 fueron mordidas por un perro y a 27 las picó una araña de rincón. Las alarmas y los seguros de vida estaban con 25% de descuento y la juventud ya no era como la de antes.
Aterrado por la hecatombe que se vivía en la ciudad, Gerardo apagó su televisor y salió a la calle. Era un caluroso día así que compró dos helados: uno para su hijo y otro para él. Nadie resultó herido.

por Sicktor
Siete años antes


«Algún día comenzará mi baile. Cuando llegue ese día, yo tendré algo que ellos no poseen.» Charles Bukowski

Siete años pasaron y decidió darle una segunda oportunidad. Sus amigos, los que no fueron y que ahora eran, lo esperaban en el nuevo bar del que todos hablaban. Vamos a ese bar del que todos hablan –le dijeron-. Ahora ese “todos” lo incluía, siete años antes no estaba en ninguna totalidad. Siete años antes tiene miedo de asistir a la fiesta de graduación, algo le dice que no está invitado, lo está, pero no lo siente. Se acerca en mitad de la noche y mira hacia el interior:

Todas las chicas parecían adultas, majestuosas, amorosas en sus vestidos largos; todas eran bellas. Y los chicos enfundados en sus esmóquines tenían un aspecto formidable, bailando todos tan erguidos, cada uno de ellos sosteniendo a una chica en sus brazos y con sus caras aplastadas contra el pelo femenino. Todos danzaban magníficamente y la música sonaba límpida, fuerte y hermosa. Todo era natural y civilizado. ¿Dónde habían aprendido a conversar y bailar? Él nunca pudo conversar ni danzar. Todo el mundo sabía algo que él desconocía.

Siete años pasaron, ahora bebe un ruso negro en el bar que le habían mencionado. Estaba en la cima del mundo –al fin- y quienes eran y antes no fueron, lo miraban con envidia, él lo sabía, todos lo sabían. Al fin había certeza de algo, después de tantos años, después de siete. La música suena y ahora se atreve a cantar, su novia –lejos la más guapa de todo el bar- lo mira desde la mesa, él vuelve, se acerca, ella se levanta y la besa, sus amigos lo odian. Hay algo que él sabe y ellos desconocen. Sus oficinas, sus casas en barrios ridículos, sus viajes, no les sirven en este momento. Los que eran lo saben, él lo sabe.

Se acaba la noche -grandes anécdotas- algo cambió para siempre. Ellos hablan lo mismo de antes, pero ahora no le parece terrible, ahora lo comprende. Los mundos se unieron y él lo sabe. Comienzan a despedirse y alguien tiene la idea de ir a bailar. Siete años pasaron, pero el alcohol convierte en una buena idea volver a ir al mismo club donde se graduaron, él los sigue en auto, busca un lugar para estacionar y lo encuentra.

Siete años pasaron, ésta vez ingresa y baila y aplasta su rostro contra el pelo de su novia. La huele, se siente vivo.
-Nunca pensé que bailarías tan bien Henry, -dice uno de los que eran-.
Siete años pasaron y estaban en el mismo salón, el mismo baile… ellos hablan lo mismo de antes, se ven fenomenales igual que antes, igual que siete años antes.
Henry toma a su novia de la mano –ella lo acompaña- huyen de los que nunca fueron, ni serán. Todo el mundo lo mira, todo el mundo sabe algo que él sigue desconociendo.

por SICKTOR
Borges


En una ciudad levantada entre columnas verticales, un bibliotecario ciego llena de laberintos incomprensibles la vida de todos los hombres que alguna vez amaron tanto un pasaje de la literatura que se arrancaron los ojos para poder imaginar como se debe:
A oscuras.

por Victor Bascur Anselmi
El Buen Bukowski, vol.1


Barfly trailer (1987)

Fragmento de Pulp, capitulo 22

Me desperté deprimido. Miré el techo, las grietas del techo. Vi en ellas un búfalo que se lanzaba sobre algo. Pensé que era sobre mí. Luego vi una serpiente con un conejo en la boca. El sol entraba a través de las rajas de las persianas y formaba una esvástica en mi vientre. El agujero del culo me escocía. ¿Sería que tenía otra vez hemorroides? Tenía el cuello rígido y la boca me sabía a leche agria.

Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Ojillos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. Tenía la carne floja. Parecía como si le disgustara ser parte de mí. Las cejas retorcidas para abajo parecían enloquecidas, unos pelos de cejas enloquecidas. Horrible. Tenía un aspecto asqueroso. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. Estaba atrancado. Me dirigí al retrete a mear. Apunté bien pero no sé por qué salió de lado y se estrelló en el suelo. Intenté apuntar mejor y meé toda la tapa del retrete que me había olvidado de levantar.

Arranqué un buen pedazo de papel higiénico y lo limpié. Limpié el asiento. Eché el papel dentro de la taza y tiré de la cadena. Fui a la ventana, miré hacia afuera y vi una cagada de gato en el tejado de la casa de al lado. Luego me di la vuelta, busqué el cepillo de dientes, apreté el tubo. Salió demasiado. Rebasó el cepillo y cayó al lavabo. Era verde. Era como un gusano verde. Metí un dedo, cogí un poco, lo puse en el cepillo y empecé a cepillarme. ¡Dientes! ¡Vaya una maldita cosa! Tenemos que comer y comer y volver a comer. Somos asquerosos, condenados a nuestros pequeños y sucios hábitos. Comer y tirarse pedos y rascarse y sonreír y marcharse de vacaciones.

Terminé de cepillarme los dientes y me volví a la cama. No me quedaba ninguna energía, ningún ánimo. No era más que una chincheta. Un pedazo de linóleo. Decicí quedarme en la cama hasta mediodía. Quizá para entonces la mitad del mundo se habría muerto y sería sólo la mitad de duro de sobrellevar. Quizá si me levantase a mediodía tendría mejor aspecto, me encontraría mejor. Una vez conocí a un tipo que no defecaba desde hacía días. Al final simplemente explotó. De verdad. La mierda le salió volando de la barriga.

Luego sonó el teléfono. Lo dejé sonar. Nunca contesto al teléfono por la mañana. Sonó 5 veces y luego paró. Ya. Estaba a solas conmigo. Y como era asqueroso, era mejor que estar con otra persona, con cualquier persona de las que andan por ahí con sus penosas triquiñuelas y juegos de manos. Me subí las mantas hasta el cuello y esperé.
Ejercicio de Ego vol 2.0


Pacifico (Dj Bitman Feat Los Tetas)

Detallo una innecesaria lista con algunos de los eventos a los cuales pude asistir este maravilloso 2008.

Marzo 5 de 2008: Miami Heat v/s Toronto Raptors
El primer partido de la NBA que vi en mi vida, los primeros puntos los hizo Jason Williams. Cuando la tomó Dwayne Wade el mundo se detuvo por unos instantes y tal como en Big Fish y al paso de Wade recuperó su orden al doble de velocidad.

Marzo 24 y 25: Universal Studios y Disney
Desde que vi cachureos por primera vez me convencí de que Disney era la raja y tenía que ir algún día… y bueno fui, no era tan la cagada, pero estuvo bien, Universal fue la cagada. Tanto consumo, tanto dinero gastado, calor infernal y el cerebro apunto de salirse por los ojos y valió la pena. No hay nada en el mundo más cercano a vivir dentro de un comic de Marvel, que Universal.

Abril 6 de 2008: Final Master Series de Miami: Davydenko v/s Nadal
La puta final del torneo en el que, 10 años antes, Marcelo Ríos le ganara a Andre Agassi la final, convirtiéndose en número 1 del mundo. Esta vez Davydenko le pateó el culo a Nadal, qué mejor?

Abril 30 de 2008: Boca Juniors v/s Cruzeiro
La primera vez que entré a la Bombonera, el estadio más glorioso del mundo en los últimos años. El primer gol que grité fue el de Román y no hay nada para un equipo argentino que ganarle a uno brasileño. Ir a Baires ya era grandioso y fue aún mejor luego de:

Mayo 4 de 2008: Boca Juniors v/s River Plate
Hay cosas que puedes no ver en esta vida: el casamiento de tus hijos, las siete maravillas del mundo, Dios, Pink Floyd en el Valle de la Luna, pero al menos una vez en tu vida deberías ver un Boca River en la Bombonera. Nunca vi una ciudad entera transformada por algo, durante todo el partido el estadio estuvo a punto de caerse, lo que provoca Riquelme cuando la toma nunca lo logró Ronaldinho, ni en sus mejores tiempos en Barcelona. Cuando terminó el partido, si alguien me disparaba: todo había valido la pena.

Julio 19 de 2008: The Dark Knight por primera vez
Me cagó la cabeza, la película más grande que se ha hecho desde que tengo vida. Saben lo imposible que es hacer un film sobre un hombre que usa traje de murciélago gigante y que eso no cause vergüenza? The Darknight, the whiteknight y the joker acabaron con todas las películas basadas en comics. Luego de verla todo tuvo sentido.

Septiembre 10 de 2008: The Hives en el Teatro Caupolicán
The Hives pasó por encima de todos en el Caupolicán, sonando en vivo más rápidos y pesados de lo imaginable. Algo pasó en este concierto que me hizo quererlos aún conociendo tan poco de ellos, porque simplemente son buenos… y en concierto son la cagada.

Octubre 4 de 2008: Nine Inch Nails en el Movistar Arena
El mejor concierto que vi en mi vida. Tres veces se acabó el mundo esa noche. Si Charles Manson hubiese estado ahí se orinaba en sus pantalones. Trent Reznor es el hombre más peligroso de Estados Unidos y nadie se ha dado cuenta. Veinte años pasaron y puta que valió la espera. Ahora Radiohead, ya tengo mi entrada, gastando dinero en comprar más y más ego.

Octubre 15 de 2008: Chile v/s Argentina
La primera vez que Chile le gana a Argentina, pudo ser 5 a cero fácil, pero es Argentina y ganamos 1 a cero, dio lo mismo. Por primitivo que suene tuve una de las alegrías más grandes de mi vida en ese gol de Orellana que grité más fuerte que cualquier otro. Yo vi a Chile ganarle a Argentina con Messi en la cancha, eso le diré a mis nietos… y sí, efectivamente, me creo el wn más cabrón del mundo por aquello.

Noviembre 30 de 2008: Casa de Nicanor Parra
Si dios existe vive en Las Cruces y en la puerta del cielo está escrito: ANTIPOESÍA.

por SICKTOR
Ejercicio de Ego

Dale al link o jódete por los siglos de los siglos.
El mundo es nuestro, la historia es de ellos:

http://www.revistapingpong.com/articulos/Victor_Bascur.htm

por SICKTOR