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Dónde vamos a encontrar a otro Bolaño?


Partió como nada –creo- entremedio de tanta bandera flameando por ahí, justificando un despilfarro exacerbado en días que la austeridad le vendría bien a unos cuantos monigotes arrimados a ese carro disfrazado de victoria. Partió como nada –iba diciendo- como una manera de paralelar un sentimiento de patriotismo sin patria, de esos que creemos y queremos tanto nuestros pies que respetamos el lugar donde los plantamos, independiente de dónde sea y, mejor aún: cuándo sea.

Partió como un grito desesperado de alguien que ya no quiere seguir engañándose a sí mismo. Y algo de cierto hay entre tanto hipérbole de septiembre. Algo de verdad verdadera hay en mirar hacia el corazón del corazón y ver cómo quema esa primera letra aun encendida que depositó probablemente el escritor –autor-poeta que más admiro por estos días, por estas semanas, por estos meses de letras leídas con deleite. Algo hubo en ese conocerLO que terminó por convencerME, algo en ese primer acercamiento a Los Detectives Salvajes que gatilló un camino sin retorno, una ruta obligada a leer los libros de cuentos, las columnas, las entrevistas y todo lo que exista del gran y, por supuesto muerto antes de tiempo, Roberto Bolaño.

Algo hubo en todo esa travesía que me llevó a leerlo por primera vez en Paris, tomando el libro que fortuitamente el dueño de casa había dejado sobre la mesa, y terminarlo en Chile, que me impulsa a escribir un pequeño homenaje –el primero de muchos- al hombre que iba a escribir la novela que Borges no se atrevió y lo hizo, al humano que iba a caminar por el desierto y lo atravesó de una sola vez. Al que iba a mirar a la mujer más hermosa del mundo y vivió para contarla.

Roberto Bolaño de estar vivo tendría 57 años, no viviría en Chile puesto que le apestaba un poco el esnobismo chilensis –y a quién no- y estaría escribiendo la primera gran obra del siglo XXI –que quizás ya la escribió en su 2666. Cómo perdimos todos con la muerte de Bolaño, pienso tantas veces al día que es quizás lo único que me angustia de todo.

Quizás por cómo murió. A Bolaño le aterraba pensar que su muerte sería tan banal que ni siquiera las musas se enterarían y al final tuvo razón. Qué cómo puede morir el mejor escritor en español de los últimos 20 años esperando un hígado. Le debemos un hígado a Bolaño dijo Nicanor Parra, tantas veces, que es quizás lo único que me angustia de todo. Cómo perdimos todos con la muerte de Bolaño.

Definitivamente preferiría que estuviera vivo. Nunca lo conocí y estuvo vivo al mismo tiempo que yo ya era –o creía ser- un lector formado. Estuvimos en el mismo país en 1998 y no lo conocí ahí, ni al año siguiente tampoco, ni dos años después. Lo conocí –como la gran parte de Chile- de la manera más aberrante que se puede conocer a un escritor: confundiéndolo con otra persona.

Sí, también fui de ese montón de precarios lectores que se rió a carcajadas porque una modelo -de cuyo nombre no me acuerdo- confundió al gran escritor latinoamericano, con el gran humorista latinoamericano que de no ser por la palabra “Gómez” se llamaría exactamente igual que el escritor nacido en Chile. Me reí de la pobre pobrísima modelo, pero yo tampoco conocía al Roberto escritor. Me reí de la pobrísima, pero yo tampoco sabía quién era Roberto Bolaño y lo que es peor: no lo supe ahí, ni al año siguiente tampoco, ni dos años después y lo vine recién a conocer y a reconocer este año, un par de meses atrás.

Cómo perdimos todos con la muerte de Bolaño. Cómo, de qué manera es posible que el mundo sea mejor SIN Bolaño que CON Bolaño?

Me entristece saber que probablemente pasarán otros 500 años para que aparezca otro, porque los satélites se demoran décadas en pasar, pero un Bolaño viene cada 500 años y lo más probable es que el mundo ya ni esté para verlo. Ese mismo mundo que se demoró 45 años en verlo y que ingratamente dejó que se muriera a los 50.

No murió con duelo nacional, ni con galerías de rosas rojas, ni con fuegos artificiales explotando en sus bolsillos. Roberto Bolaño murió a los 50 años esperando un hígado.
Dónde vamos a encontrar otro Bolaño? Aunque recorra campos y ciudades. O me quede sentado en el jardín. Como un inválido. –dijo el gran Nicanor Parra de San Fabián de Alico tras la muerte de Violeta. Y yo ni siquiera asumí que estaba muriendo el que sería mi escritor favorito siete años después. En qué estaba pensando? En qué estábamos pensando todos cuando Roberto Bolaño murió esperando un hígado? Qué hacía Chile por allá por el 2003?

Lo más probable es que jugábamos todos con banderitas a hablar de patriotismo, de esa obligación a pasarlo bien que es el 18 de septiembre. Ese amor a los límites del territorio, a la bandera, ese odio tácito a los extranjeros que vienen a trabajar por un sueldo miserable. Ese amor tan patriótico a lo nuestro, pero sin amar lo nuestro. Dónde estaban los patriotas el día en que Bolaño murió esperando un hígado? Dónde estaban los que dicen amar a su país, pero no a las mujeres que hay en él, ni a los homosexuales, ni a los mapuche, ni a tantos otros que como Bolaño no entran en el amor a Chile.

Cómo paga Chile, le debemos un hígado a Bolaño… puede ser. Pero lo que es muchísimo más importante, le debemos unas horas en los colegios, unos libros suyos en bibliotecas públicas, unos suspiros al menos por todos los que ya no están y que como Bolaño y sin sentirse parte de Chile fueron más patriotas que todos los coleccionistas de lo que sea en blanco azul y rojo.

Partió como nada –dije hace un rato- y ahora termina en pocos minutos. Como un grito ya no de súplica sino de exigir: Hay que releer a Bolaño, otra vez. Y a Parra. Y a los Parra. Hay que leer a Neruda y a Mistral y a Huidobro y a Gonzalo Rojas y a Enrique Lihn… Cómo no vamos a leer a Enrique Lihn? Cómo no los vamos a leer a todos, otra vez. Si la poesía alcanza para todos. Si la televisión alcanza para todos, Parra horas y horas ahora.

Dónde vamos a encontrar a otro Bolaño? Y no vendrá, se los adelanto sin ánimo de pitonisar lo impitonisable. Conformémonos con los satélites y con los libros que ya dejó, con esos libros que empezó a escribir a los 14, con ese convencimiento de estar escribiendo lo que pocos han tenido la ilusión siquiera de escribir, con ese amor por la literatura y la lectura que sólo los más grandes han tenido, con ese amor por la poesía que lo llevó a defender a muerte a poetas marginales, que lo llevó a escribir en libros, cuadernos, mesas, boletas, artículos de escritorio y ataúdes, con esa pasión de los que se atreven a rayar vidrios, con esa voluntad de escribir y estar vivo y seguir vivo en sus libros que le publicaron RECIEN a los 48 años.

–Allá arriba o allá abajo, o donde quiera que se van los grandes si es que se van a algún lado, donde sea que no dejan que los grandes mueran, allá donde las banderas no flamean sino que las cargan los poetas hacia una lucha que todos están dispuestos a dar, ahí dónde Bolaño dijo: “En Chile todos escriben y escriben, pero nadie lee”. Ahí, en ese lugar y acá, en este: Hay que releer a Bolaño, otra vez.

Victor Bascur Anselmi

“En esta feria de vanidades, en este baile de salón entre los siúticos y los cuicos, brilla todo, menos la literatura”

“En el camino de los perros mi alma encontró a mi corazón. Destrozado, pero vivo, sucio, mal vestido y lleno de amor”

“Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”

“Persiguiendo un sueño innombrable, inclasificable, el sueño de nuestra juventud, Es decir el sueño más valiente de todos”
"We Die Young" Homenaje a Layne Staley líder de Alice in Chains

A Layne Staley


The words you said, you made me feel like they were all for me
the words you said, they will always be a part of me
the words you said, you made me feel like i was not alone
the words you said, you gave me all the strength to carry on

Staind, Layne

Una maldita generación dijo saber exactamente el lugar donde estaba cuando murió Kurt Cobain el 5 de abril de 1994. Nirvana estaba ahí sonando en casetes grabados, en singles sacados de la Rock and Pop y en el fondo de un comercial de jeans. Yo tenía 8 años, los jeans nunca me gustaron y no me acuerdo donde estaba. Sin embargo me acuerdo exactamente lo que estaba haciendo un 20 de abril de 2002 cuando supe que Layne Staley había muerto. La representación exacta de lo que el Grunge significó un tiempo, era encontrado muerto y en estado de descomposición de 15 días, por lo que su fecha de fallecimiento definitiva se estableció como el día 5.

Algo no andaba bien en el mundo, si Layne Staley, el autor y representante de varios de los pasajes más hermosos de la música se moría de sobredosis, simplemente algo no andaba bien. Nunca conocería a Staley, nunca le podría decir lo agradecido que estaba de que él escribiera y cantara como si se estuviese secando por dentro, nunca le podría decir “gracias Layne, la hiciste viejo”. El día en que supe de su muerte yo volvía a mi casa luego de viajar al sur con mi papá, cuando de pronto la noticia se escuchó casi como un breve en la radio:

“Layne Staley el ex líder de Alice in Chains ha muerto chicos y ahora vamos con el comercial del preuniversitario”...

No lloré inmediatamente, quizás nunca llegué a llorar... tampoco pensé que todo estaba perdido, ni que el mundo se acabaría al año siguiente. Pero ese día, en ese auto, en esa carretera, volviendo del sur, supe que la música nunca me podría volver a comprender tanto como lo había hecho hasta ese entonces, con Layne Staley vivo.

La primera vez que escuché Alice in Chains tenía insomnio, facultad que me ha permitido conocer algunas cosas que cambiaron para siempre mi vida. Pasé los canales más de 60 veces hasta que un hombre de pelo rosado y lentes oscuros apareció en la pantalla. Layne Staley estaba en estado de trance cantando junto a su banda luego de 3 años. Era su despedida oficial, el adiós y el gracias de alguien que se llevó una parte del rock que siempre hará falta. Nutshell sonaba en televisión mientras me daba cuenta de estar presenciando algo histórico. Esto no era casualidad, algo me había mantenido incómodamente despierto hasta que comencé a ver el Unplugged de Alice, luego todo cambió. Layne Stanley sentado, con un país que se cae a pedazos a sus espaldas y un mundo entero que se rinde a sus pies. Luego viene (entre otras) Brother, Down in a Hole, Rooster, Would, Over now y Killer is me; canciones que hablan por sí solas, guitarras que encaran con elegancia algunas de las letras más brillantes de la historia, complementadas por la voz carraspeada de un Staley muerto en vida.

Si Kurt Cobain es la cara más referente al hablar del Grunge en el mundo, sin duda, Layne Stanley es el Grunge mismo: melancólico, sentimental, afectado. Una generación que exigió el olvido de los teclados análogos y toda la mierda que surgió en los 80 -tan de moda este último tiempo-; vio con entusiasmo cómo en Alice in Chains encontraban refugio y comprensión; pero también sufrió al ver cómo Layne dejaba a Alice in Chains para alejarse del lado Mainstream y conservar lo único que a él le importaba de tener una banda: hacer música. Luego de grabar el Unplugged, poco a poco se fue alejando de todos sus amigos y se encerró en su departamento enfrentándose a su mayor problema: él mismo.

Layne Staley amaba la música, vivía por ella y aportó con una de las mejores bandas del orbe. Su vida inspiró y salvó a muchas personas que encontraron en aquellas letras el refugio y la comprensión que tanto les había sido negado. Layne Staley fue un grande, un capo, un genio autor de las interpretaciones más conmovedoras jamás oídas. Su muerte fue demasiado antes, demasiado temprana, demasiado lamentable. Demasiado injusta para todos los que alguna vez creímos que sus letras eran escritas para nosotros. Demasiado injusta para todos los que nos refugiamos en su música. Demasiado injusta para todos los que volvimos a nacer el día en que escuchamos a Alice por primera vez.

Gracias Layne, sin tu música la vida sería un error.

Algunos imperdibles de Layne Staley:

Nutshell
Down in a Hole
River of deceit
Murió J.D. Salinger. Hasta siempre maestro!


"El escritor J. D. Salinger, autor de la novela "El guardián entre el centeno", un clásico de la literatura moderna estadounidense, murió a los 91 años de causas naturales en su casa en Cornish, en el estado norteamericano de New Hampshire, informó hoy su agente literario. Salinger murió pacíficamente en su casa el miércoles, según explicó Phyllis Westberg, su representante de la agencia Harold Ober Associates en Nueva York".

Acabo de leer esta noticia y como pocas veces siento tristeza por la muerte de alguien famoso que no conocí. A Salinger siempre lo consideré un grande y por lo mismo hoy vuelvo a publicar una entrada que ya estaba en un blog antiguo donde yo solía escribir. Saludos a todos los que lean esto.

"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso".


Leí The Catcher in the Rye cuando estaba como en segundo o tercero medio. Fue aquel tiempo en que en el colegio poco o nada era mi aporte y para qué hablar de la motivación de ir a encerrarme 8 horas cada día en una claustrofóbica sala donde mis mejores amigos eran Ravotril y el filósofo Prozac. Fue aquel tiempo en que vi Donnie Darko y The Dangerous lives of Altar Boys, que leí La senda del perdedor, Mala onda y escuché centenares de canciones melancólicas que adormecían de a poco mis 8 sentidos.

No sé si será bueno leer todos esos libros durante la misma época, ni escuchar Radiohead, Tool y Smashing Pumpkins de corrido. No sé si el Ravotril o el Prozac me hubiesen hecho más feliz o hubiesen hecho más llevaderos aquellos dos años de mi vida, porque nunca los tomé, pero de la misma forma que esos medicamentos: las canciones, los libros y las películas deberían venir con contraindicaciones. En la caja del DVD doble de Taxi Driver debería decir: No recomendable para personas que poseen armas. En el librito del Kid A debería decir: no escuchar si se tiene una soga al lado o un precipicio cerca. Y en la contraportada de Donnie Darko debería decir: No ver si ya ha leido The Catcher in the Rye.

Y es que este, el más conocido y quizás mejor libro de Salinger, es el pequeño paso que lleva de: “me carga ir al colegio” a “quiero incendiar mi colegio”. La pequeña puerta que va desde la habitación donde “todo es controlable” a la pieza de “anarquía y caos”. The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno) es corrosivo, incendiario, subversivo. Es un libro donde desde la primera página queda claro sólo una cosa: Los adultos son estúpidos, y para desgracia de todos nosotros: son ellos quienes gobiernan el mundo. Son ellos los que imponen sus reglas en cada sala de clases, en cada trabajo y en cada hogar. Y aún hay dudas de por qué el mundo es lo que es.

El guardián entre el centeno cuenta la vida de Holden Caulfield, un chico en su últimos días de colegio, que luego de una serie de sucesos aborrecibles, decide escaparse de él. En su camino va recordando los hechos más significativos de su vida y este personaje que “manda a la chucha a todo el mundo” muchas veces se muestra indefenso y verdaderamente afligido por la ausencia de alguien que lo comprenda realmente.

Pero bueno, no hay nada más detestable que alguien que relate todo un libro, cante toda una canción o cuente toda una película. Hay que leer El guardián entre el centeno, porque es un libro tan grande y fácil de leer que aún en estos días nadie ha logrado volver a escribir de manera tan honesta. Y esto no es simplemente antojadizo, Salinger criticó tanto este mundillo asqueroso de sobadores de lomo y pelmazos que intentan desesperadamente aparentar ser mejores de lo que son, que en cuanto se hizo famoso por este libro desapareció del mapa por completo. Hoy en día es más fácil tomarse un café con Osama Bin Laden que con Salinger, está inubicable y no tiene deseos de que esto cambie hasta su muerte.


Mitificando al Guardián

The Catcher in the Rye es un libro clave en la historia de los asesinos más famosos, es así como Mark Chapman (asesino de John Lennon) dijo en más de una ocasión que se había inspirado en este libro para matarlo. John Hinkley (que intentó asesinar a Ronald Reagan) se declara un fanático del libro y el mismo Lee Harvey Oswald (asesino de JFK) lo tenía como libro de cabecera.

Es por esto que en nuestros días una de las teorías conspirativas más interesantes dice que quien compra este libro o lo pide en alguna biblioteca queda registrado en una lista de potenciales asesinos. Y por la misma razón en que Mel Gibson en Conspiracy Theory va por las librerías comprando todos los ejemplares de The Catcher in the Rye.

Finalmente hay que leer este libro, es recorto y muy entretenido, se consideró muy polémico un tiempo por su lenguaje e idea que distorsiona la mente de los jóvenes. Yo no sé si distorsionó la mía, -tuve la oportunidad de leerlo en español y en inglés- pero me escapé varias veces del colegio y todas las veces fue la decisión acertada. Y aunque nunca llegué a incendiarlo, me ayudó a soportar los últimos años de una manera que ningún cóctel de fluoxetina podría haberlo hecho.

PD: Holden Caulfield es tan grande que en el último tercio de Mala Onda, -de Fuguet- Matías Vicuña al leer el libro encuentra la salida a todo.

"No cuenten nunca nada a nadie, en el momento en el que alguien cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo".

por SICKTOR
Las peores bandas del mundo vol. 1


No creo exista peor agrupación musical en este glorioso planeta que aquella banda británica nacida en 1997 y conformada por el vocalista, pianista y guitarrista Chris Martin, el guitarrista Jonny Buckland, el bajista Guy Berryman, el batería Will Champion y Phil Harvey; llamada Coldplay. Sí, todo eso lo saqué de Wikipedia y lo corté y pegué exactamente igual porque no tengo los cojones suficientes para decir que Chris Martin sea vocalista o guitarrista porque sencillamente NO LO ES.

Coldplay es, en mi nunca modesta opinión (hay algo más mierda que decir que una opinión es modesta?) un grupo aburrido que copia y de mala manera a otras bandas –no necesariamente buenas- y que simplemente me patea las pelotas cada vez que suenan en la radio, la televisión o donde sea. Y todo aquel que guste de este grupo es simplemente porque no ha sido honesto consigo mismo para decir: COLDPLAY ES UNA MIERDA DE PRINCIPIO A FIN.

Me carga la parada de qué sufridos somos con nuestros millones, nuestro futuro asegurado y nuestras esposas supermodelos. Ya lo hizo Radiohead y por ser los primeros se las puedo comprar, pero Coldplay y su “Yellow” caminando junto al mar… nada puede ser peor. Encima tienen la desfachatez de señalar en diversas oportunidades: “Nosotros nos inspiramos mucho en la música de Radiohead” –no compadre: USTEDES PLAGIAN ABUSIVAMENTE TODO LO QUE HACE RADIOHEAD y les resulta vergonzoso, primero que todo porque como músicos valen callampa, porque sus canciones son una bazofia y porque sus presentaciones en vivo son SIEMPRE (SIEMPRE) (pero SIEMPRE) una estafa. No, fue solamente en Chile que se cagaron a miles de personas, es una constante en sus shows alrededor del mundo.

Cómo darse cuenta de que Coldplay siempre ha llenado nuestros oídos de mierda? Simple: pregúntense queridos amigos: Si Coldplay fuera chileno, a alguien le gustaría su música? Simple: sí, a 117 personas en total, de las cuales 116 serían hueones Zuper alternativos y 1 sería la mamá del vocalista, porque no tendrían novias supermodelos. Entonces por qué pegan tantos: sí, han sido victimas de una maquinación que va más allá de los Iluminatis, Priorato de Sion y la Influenza Humana. Porque es terrible que existan programas como Yingo y Mekano; y cosas como Hanna Montana, Jonas Brothers y toda esa mierda neo amish; pero es aún más aborrecible que exista algo como Coldplay: porque hay gente que sí se toma en serio a los autores de "The hardest part" –que periodístico eso último- creyendo que están en presencia de algo importante.

Otra cosa que me provoca lo mismo que Camilo Escalona y Pablo Longueira juntos, es esa parada “puta que alternativos que somos” y que diversidad de instrumentos que integramos. Primero: no son alternativos, la pseudomúsica que hacen es copiada, cómo chucha algo que es una réplica va a ser algo alternativo?

Datos de la wikipedia:

El segundo single Viva la Vida desencadenó un acuso de plagio por parte de Creaky Boards, unos 3 días después de la salida al mercado de Viva la Vida or Death and All His Friends. La banda lo negó mediante un comunicado y en la prensa se dio a entender que todo había sido fruto de un intento de Creaky Boards para conseguir protagonismo.

También este tema fue protagonista de otra polémica de plagio donde Joe Satriani, presento en una corte federal de Los Ángeles una demanda de violación a los derechos de autor, la que sostiene que la canción de Coldplay "Viva la vida" incorpora "porciones originales sustanciales" de su canción instrumental "If I Could Fly", del 2004.
Segundo: da lo mismo si una canción tiene solamente una guitarra, un charango o toda la colección de instrumentos de Hugo Varela, al final lo importante es que el resultado sea bueno y, perdónenme –no, mejor no me perdonen- pero el resultado de las canciones más “integradoras de sonidos” de Coldplay: siempre son una basura musicalmente hablando. Y no me voy a detener a hablar de las letras, porque es tan obvio lo que son que no vale la pena decir que LOGRAN TRASPASAR LOS DESECHOS FECALES DE TODO UN PAÍS PRIMER MUNDISTA A PALABRAS.

Y bueno, no sería una buena columna retrofuturista sin el planteamiento final de lo que pasará durante los próximos años:

Coldplay vende millones de discos, pero nunca llega a ser una leyenda del rock (esto es lógico, porque lo que ellos tocan es mierda y no rock), entonces se separan y Chris Martin hace un proyecto solista, pero no le va tan bien como esperaba, él señala que “quería experimentar otros sonidos” hace tres grabaciones como solista y finalmente señala que siempre hubo una buena relación con los demás integrantes de Coldplay así que se vuelven a juntar hacen la gira del regreso y llenan en todos lados, sacan un nuevo disco y les va bien, pero no como antes, hacen un par de discos más y poco a poco todos los integrantes se van saliendo porque tienen otros proyectos. El vocalista se separa de Gwyneth Paltrow y al fin acepta que nunca tuvo talento, pero no lo dice en público, vuelve a sus mansiones y vive el resto de su vida con el dinero que muchos de vosotros le regalaron ilusamente.

por Sicktor
Radiohead en Chile: No surprises


No, Radiohead no fue el mejor concierto que se ha hecho en Chile. Ni siquiera debe estar entre los primeros cinco. Es cierto: sonaron celestialmente perfectos, mejor que todos sus discos, mejor que todos sus malos archivos en calidad mp3 que vendieron a través de la i-net como si fuera la revolución mundial; pero aún así no fue un gran concierto. Estuvo bueno?: efectivamente. Son la raja los cabeza de radio?: lo son. Son la banda de rock –no solamente del progresivo- más grande del planeta? Puta claro que sí. Valió la pena la espera? Yep. Valió la pena pagar 28 lucas: for sure. Pero la presentación en vivo no estuvo a la altura. Cualquiera que vio a Nine Inch Nails en noviembre pasado puede reconocer que no siendo tan buenos músicos y no teniendo tantas canciones buenas se recontracagan en lo que mostraron los oriundos de Oxford el 26 y 27 de marzo.

Primero el recinto era de lo más de mierda que puede haber en Santiasco. Feo, sucio, con un acceso de campo de concentración y un cielo –que es lo más la raja de ver un grupo en vivo en un espacio abierto- donde prácticamente no se veía nada excepto humo. Segundo, el escenario. Es tan difícil hacer el escenario un metro más arriba -para los que no gozan con la maravillosa altura sobre el promedio que nos dio a algunos la naturaleza- puedan ver a la banda en vivo y no sólo escucharla? Más aún, hay que ser un doctor en física para saber que si ponen las pantallas gigantes a la misma altura que el escenario nadie las podrá ver? Sí, estimados, que porquería de producción, eso sin mencionar que la salida fue de lo más ganadera que se ha visto en años. El velódromo no sirve para un show de primer nivel, quedó nuevamente comprobado. De hecho si hubiese pagado platea me suicidaba por la estafa que eso significó.

Y bueno si viene a tocar Vanilla Ice o Laureano y los Krayones; les perdonaría todo lo anteriormente dicho, pero aunque Radiohead no tenga ningún poder de decisión en lo anteriormente dicho, todos esos elementos forman parte de un recital de puta madre e hicieron que este no lo fuera. Ahora bien, hay cosas que sí hicieron mal, como las cámaras secundarias estáticas que se engrupían tanto a sí mismas que pajeaban aún más lo muy pajeros que sonaron en varios pasajes del show. Se habló de las luces y pirotecnia de esta presentación en vivo, pues bien si no estabas en Golden Circle admite que no fue la cagada misma, acepta que estuvo bueno pero que aburrió en varias partes y que lo marciano nunca fue tanto. Si Nine Inch Nails en vivo fue la bomba atómica a los reidiojed les alcanzó para ser –apenas- un puñado de fuegos artificiales de año nuevo en una plaza comunal. En NIN quedé lejos del escenario pero de la misma manera terminé con epilepsia, en Radiohead, en cambio, me molestó más el humo de cigarro del saco de webas que estaba adelante.

Otro factor que me jodió de sobremanera fue el alto nivel de pasado a mierda que pululó por los alrededores. A NIN iban fanáticos o webones que simplemente quieren a la banda tanto como para gastar bastante dinero en ella. En cambio Radiohead fue más como un White Sensation que no daba tanta vergüenza: había que estar ahí porque todos iban a hablar de aquello y de paso estaba justificado porque la mejor banda del planeta presidía el escenario. Mucho saco de weba pidiendo a coro que tocaran Karma Police me pateó las pelotas, más aún cuando los mismos conversaban minutos antes durante canciones que no conocían (en otras palabras: la mayoría). Y puta que soy resentido en estos casos, sobre todo cuando sobre el taburete está uno de los grupos que más quiero en el planeta, uno de los que más mal me dejó y sobre todo uno de los que más me salvó. Entonces libre mercado, democracia y la concha de su madre: tantos webones que no son realmente fanáticos, que van a “carretear” a un concierto, que van a conversar, engrupir o tener momentos romanticos y patéticos y mierdosos me colman la paciencia y me invitan a la próxima vez no ser tan democrático. Porque –queridos ñoños todos- un par de sacodemierderos puede cagar para siempre la ejecución de Exit Music (For a film) y lo lograron.

Finalmente la gira del In Rainbows contemplaba bastantes canciones que el irrespetable no conocía y que aparte de no escuchar, conversar e insultar; aburrían. Con el dolor que aún puedo llegar a sentir, confieso que en ocasiones, el grupo actual que más amo, me aburrió porque el In Rainbows no funciona en vivo, al menos no en galería, cancha general o como chucha se llame. Es mucho más para el basement que para espacios masivos o abiertos. Si se hubiese realizado en el Movistar Arena estaríamos hablando de un concierto que cambió la historia, por el momento sólo podemos decir que valió la pena, que Radiohead ejecuta con perfección y maestría cada una de sus canciones y que al mismo tiempo no fueron lo suficientemente grandes que son.

por SICKTOR