We die young: tributo a Alice in Chains


The words you said, you made me feel like they were all for me
the words you said, they will always be a part of me
the words you said, you made me feel like i was not alone
the words you said, you gave me all the strength to carry on
Staind

Una maldita generación dijo saber exactamente el lugar donde estaba cuando murió Kurt Cobain el 5 de abril de 1994. Nirvana estaba ahí sonando en casetes grabados, en singles sacados de la Rock and Pop y en el fondo de un comercial de jeans. Yo tenía 8 años, los jeans nunca me gustaron y no me acuerdo donde estaba. Sin embargo me acuerdo exactamente lo que estaba haciendo un 20 de abril de 2002 cuando supe que Layne Stanley había muerto. La representación exacta de lo que el Grunge significó un tiempo, era encontrado muerto y en estado de descomposición de 15 días, por lo que su fecha de fallecimiento definitiva se estableció como el día 5.
Algo no andaba bien en el mundo, si Layne Stanley, el autor y representante de varios de los pasajes más hermosos de la música se moría de sobredosis, simplemente algo no andaba bien. Nunca conocería a Stanley, nunca le podría decir lo agradecido que estaba de que él escribiera y cantara como si se estuviese secando por dentro, nunca le podría decir “gracias Layne, la hiciste viejo”. El día en que supe de su muerte yo volvía a mi casa luego de viajar al sur con mi papá, cuando de pronto la noticia se escuchó casi como un breve en la radio:

“Layne Stanley el ex líder de Alice in Chains ha muerto chicos y ahora vamos con el comercial del preuniversitario”...

No lloré inmediatamente, quizás nunca llegué a llorar... tampoco pensé que todo estaba perdido, ni que el mundo se acabaría al año siguiente. Pero ese día, en ese auto, en esa carretera, volviendo del sur, supe que la música nunca me podría volver a comprender tanto como lo había hecho hasta ese entonces, con Layne Stanley vivo.

La primera vez que escuché Alice in Chains tenía insomnio, facultad que me ha permitido conocer algunas cosas que cambiaron para siempre mi vida. Pasé los canales más de 60 veces hasta que un hombre de pelo rosado y lentes oscuros apareció en la pantalla. Layne Stanley estaba en estado de trance cantando junto a su banda luego de 3 años. Era su despedida oficial, el adiós y el gracias de alguien que se llevó una parte del rock que siempre hará falta. Nutshell sonaba en televisión mientras me daba cuenta de estar presenciando algo histórico. Esto no era casualidad, algo me había mantenido incómodamente despierto hasta que comencé a ver el Unplugged de Alice, luego todo cambió. Layne Stanley sentado, con un país que se cae a pedazos a sus espaldas y un mundo entero que se rinde a sus pies. Luego viene (entre otras) Brother, Down in a Hole, Rooster, Would, Over now y Killer is me; canciones que hablan por si solas, guitarras que encaran con elegancia algunas de las letras más brillantes de la historia, complementadas por la voz carraspeada de un Stanley muerto en vida.

Si Kurt Cobain es la cara más referente al hablar del Grunge en el mundo, sin duda, Layne Stanley es el Grunge mismo: melancólico, sentimental, afectado. Una generación que exigió el olvido de los teclados análogos y toda la mierda que surgió en los 80 -tan de moda este último tiempo-; vio con entusiasmo cómo en Alice in Chains encontraban una banda que los entendía; pero también sufrió al ver cómo Layne dejaba a Alice in Chains para alejarse del lado Mainstream y conservar lo único que a él le importaba de tener una banda: hacer música. Luego de grabar el Unplugged, poco a poco se fue alejando de todos sus amigos y se encerró en su departamento enfrentándose a su mayor problema: él mismo.

Layne Stanley amaba la música, vivía por ella y aportó con una de las mejores bandas del orbe. Su vida inspiró y salvó a muchas personas que encontraron en aquellas letras el refugio y la comprensión que tanto les había sido negado. Layne Stanley fue un grande, un capo, un genio autor de las interpretaciones más conmovedoras jamás oídas. Su muerte fue demasiado antes, demasiado temprana, demasiado lamentable. Demasiado injusta para todos los que alguna vez creímos que sus letras eran escritas para nosotros. Demasiado injusta para todos los que nos refugiamos en su música. Demasiado injusta para todos los que volvimos a nacer el día en que escuchamos a Alice por primera vez.

por Sicktor
1 Response
  1. caroviX Says:

    Yo no soy fan del grunge pero recuerdo la primera vez que los escuché y quedé para dentro. Y el día que Lane se fue también lorecuerdo exactamente . Yo no sabía como terminar con un ex , y justo estabamos hablando de nuestra relación, cuando oimos la noticia en la tele. El se deprimió todo el día y comenzó a escuchar los Cds de ellos y yo me tube que guardar todo lo que le iba a decir para patearlo . Ese no era el día .