Pecera
Estaba el presidio y el presidente y estaba la pecera. En la pecera, seis nombres flotando uno de los hombres dijo : Yo no merezco esto. Yo. Yo. Yo no merezco morir asi.
En el presidio, barrotes una soga, estaba el arroz muerto en una esquina; prefiero morir con la boca cerrada antes que comer eso. Pues muerete dijo la mujer de rulos y tan amplia su barriga como el dinero del dinero del presidente. Imaginense de cuanto estamos hablando, para que lo exprese de esa manera visualicen la suma; el dinero del dinero-es como un nieto, uno parido por la raya de un chancho de greda ¿quien no tuvo o no podria entender la relacion? (risas viejas rosas cerdas-el pabellon de los mas ilustres santos del poder nacional) es una suma como gigante dijo el de otro pais y el que hablaba tirado sobre el sillon de plumas abrio de nuevo la boca rasgada de lado como solia gustarle hablar y dijo :
- Hijos, mis hijos; haremos mierda este pais.
En el sonido mas seco de la pecera estaban los otros nombres, no dire cobardes porque aquel que califica a un pedazo de papel mojado hasta las gonadas con una palabra asi no merece tener nombre el mismo; ¿acaso tengo la fuerza moral para decirlo?
- Si que la tengo, si que la tengo el presidente balbuceando, Llevo tantos dias sin comer, "!denme la nacion!" porque tengo hambre y se fue.
Que cocteles, que gritos emocionados hasta la emocion. Se habia ido el presidente por la ventana de la evasion.
Que dolores, que olores a muerte en la celda del presidente.
- Deberia controlar su lengua joven dijo la de rulos.
- ¿Deberia?
- Si, ¿porque no? dijo la de ojos amarillentos como el sol de junio tras los cirros de plata.
- ¿Nos conocemos?
- El joven carraspeando ¿Ud es la Señorita Plata, no?
- No.
- Es otra esa.
- La de rulos y gorda !Perdone usted señor juez! Pero si se ponen a hablar--oiga, no me mire asi que yo tengo peso por aqui.
- Se nota dijo el de azul arrastrando el asunto ese, ese que--trapeador! claro. Despues los tres no volvieron a ver mas la de rulos se dio cuenta que los dos del otro lado de la mesa la seguian mirando (con desprecio, agrego ella despues en el comedor) asi que se fue.
- Ella es una personalidad aca. Ya te acostumbraras.
- Juridica? y se rio solo
- Me llamo Ninfa y sonrio como si la hubiesen regalado un pavo real.
- Ah.
/
- Tengo todo lo que necesito para procesarlo, amor.
- Solo dime por mi nombre (me engañas, me engañas preciosura de mujer penso el juez joven), lo otro me suena a utopia y ademas que es de mañana.
- Tengo todo aqui en mi mano bajo la carpeta--eres de derecha? dijo ella, eres un fascista, un hijo de la colonia? dimelo, anda sin llorar sin temer, dimelo.
- Riendo ¿Hablas en serio? ¿Es porque el cafe me quedo malo?
- Me voy a trabajar en algo REAL. Nos vemos (me engañas, me engañas con el cartero el mesero el hombre del sopapo con todos con todo el barrio pero estas tan dulce como la miel de palma) en la noche.
- ¿Y el almuerzo? dijo el al borde del llanto intermolar.
- Tendra que esperar.
/
- Te ves cansado viejo.
- ¿Ademas viejo?
- No, era con coma eso.
- Ah.
- Si, no almorce hoy.
- ¿De nuevo?
- El juez joven sonrio con pena autentica pena Si, de nuevo.
/
- Devuelveme esa pecera, AMOR.
- Tenemos que hablar, sabes.
(como te odio te haria un pudin si supiera cocin-como pudiste)
- Al menos dime por el nombre.
- Buscalo aca dentro, fascista. Buscalo aqui dentro con el resto del expediente. Es tu vida despues de todo; yo no existo, ya no me tocas-
- Te toco siempre que tengo las dos manos sin papeles!y el juez joven ya no estaba tan compuesto
- Pero no como EL.
(cartero de la conchede---)
- Dame la pecera dijo con las lagrimas quebrando sus rasgos legales y su corbata y camisa y todo lo demas. Era un despojo de la orden de los origami y ella era una mujer, despues de todo.
- ¿Crees en el equilibrio, en esos libros mierderos que lees, no? La armonia, el destino, volver a lo natural (sono a REm), ¿pero sabes lo humano, lo REAL y abrumadormente romantico que puede ser que te lean una CARTA (ajena omitió)?
El juez la miro por ultima vez, y cerro la persiana.
El presidente cagado de risa se fue al desierto,
todos lo lloraban lo creian b(I)uen muerto
el juez aprendio a cocinar a cocinar sin condimentos
mas que las lagrimas propias de un buen y recto
samurai de obsidiana.

-o-

por SOPAPO
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